Las noticias de la muerte de una buena amiga, cercana, me dicen que, aunque lloro como magdalena, no pasa nada… que este es el momento de poner en práctica el desapego mayor, la aceptación de la muerte. (Fase I, racionalizar)
Para cuando yo muera, tal vez la preocupación mayor es que la gente que amo no sufra, por eso quiero dejarles este mensaje a modo de testamento adelantado.
Para cuando yo muera no sufras (no por mí):
1.- Si la muerte me alcanza pronto, antes de lo que malamente hemos etiquetado como natural y, durmiendo, caminando o trabajando y mi corazón se detiene, no culpes a nadie, no pienses que el tiempo que estuve aquí fue un desperdicio a cambio del que pude haber estado. Tal vez mi tiempo estaba decido hasta este momento y espero, sientas y pienses que mi vida fue un éxtasis de sabores y olores y que me recorrí a vapor los más que pude, ¡como niño en dulcería!
2.- Si la muerte me lleva causada, aparentemente, por una mano ajena, no odies, no lastimes a quien, al mando de un auto u otro instrumento, ayudó al destino a finalizar mi existencia en este plano (a veces en contra de su voluntad). Sabemos tan poco y tan nada de los causes del este río que, nada es unilateral, somos parte de un sistema. Vuelve a cantar mi vida, la que ahora se transforma en otra cosa (no sé nombrarla porque no la conozco) y que, mientras se sostuvo en este plano material y tridimensional, se dedicó a explorarla como niño en museo interactivo (toca, juega y aprende). Nada me ha faltado, todo he sentido, sonríe al recordarme.
3.- Si por motivos que aún desconozco, decida adelantar mi partida por mi propia mano, no me juzgues porque nadie sabe los motivos y emociones que pudieron llevarme a tomar una decisión así. Para esos momentos, ya nada queda por hacer y, estoy segura, que ni eso te impedirá seguir queriendome. No creas que puedes dibujar mis motivos y ama lo que fui contigo, honra mi sonrisa y respeta mi ausencia decidida.
4.- Consuela a mi madre, a mis hermanos y amigos contándoles todo lo bueno que vivimos juntos, juntas, muéstrales las fotos y cuéntales anécdotas que ellos no conocen y que tu y yo vivimos, provócales una sonrisa contándoles alguna estupidez que juntos hicimos.
Como sé que lo más difícil será (o por lo menos eso crees), estar sin mí, por favor créeme, para esos momentos, yo ya no necesitaré nada, ni ropa, ni amor, ni compañía, no necesitaré dinero, ni honor, ni de reconocimientos. Mi vida ya habrá pasado, para entonces, a otro nivel superior, que aún no comprendemos los que vivimos en esta dimensión corporal. Si eres religioso la tienes más fácil, algún día resucitaremos juntos a la diestra del señor, si no, empieza a buscar consuelo ya, ahora! (a mí me han servido las enseñanzas budistas, si de algo te sirve).
Lo que sí es seguro en esta vida es la muerte, enseñanza que debería impartirse como materia obligatoria en todos los kinders, primarias, secundarias, preparatorias, escuelas técnicas, universidades, maestrías y doctorados. Cada semestre hay que llevar de manera obligatoria esta asignatura.
Todo muere, todo cambia, todo se transforma, nada permanece, ni nosotros mismos.
Para mi muerte, sonrisas por mi vida, si me quieres extrañar, lanza un cohete, dale flores a tu madre, súbete a una montaña rusa, ríe con tus hermanos o tus mejores amigos, besa a un bebé, camina sola, solo por un parque y al final, sonríe.
ADENDUM:
Lloro como magdalena, cómo te extraño! (Fase 2)
En memoria de Viole Salmón.
Qué bonita tu vida la que vivimos contigo!!

