¿Por qué insistimos en ser pesimistas en un día como hoy, el Día
Internacional de la Mujer?
La neta, la neta, a mí sí me encantaría celebrar con flores, comidas,
abrazos este día, celebrar que ya no hay inequidad e injusticia en la
aplicación de las leyes, en la representación política, en la violencia
recibida y no ajusticiada. No soy masoquista pero trato de ser coherente y
solidaria.
Hace ya algunos años que venimos rechazando las felicitaciones, flores y
abrazos como festejo del Día de la Mujer y, por eso, hemos tenido que aguantar
reclamos y rechazos porque la mayoría quiere escuchar sólo cosas buenas y
bonitas de nosotras… nuevamente parece que lo que nos importa, no importa.
Si bien nos ha costado mucho que, cada año más amigas, amigos, contactos en nuestras redes sociales o personas que conocemos en la calle hayan dejado de felicitarnos y recuerden que el año anterior nos negamos a dejar pasar el día sin recordar que esto no es una CELEBRACIÓN sino una CONMEMORACIÓN, es decir CON-MEMORIA… recordatorio, no-olvido.
Aunque muchas mujeres tenemos la fortuna de tener un buen empleo, ser
independientes, tomar nuestras propias decisiones sin tener que consultar a
nadie para obtener aprobación o permiso, aún las mujeres poderosas (de puedo,
no de poder) tenemos que convivir socialmente con estereotipos de percepciones erróneas.
Si soy terca en defender lo que creo profesionalmente soy “neurótica”, mientras
mi contraparte masculina con la misma
actitud es “firme”, “enérgico”, la vida no es tan equitativa como nos
quieren hacer creer… no todavía, por eso seguimos insistiendo en que no es
momento de celebrar…no todavía.
Dicen que las mujeres somos malas manejando autos, se convirtió en un
chiste y hasta muchas mujeres lo siguen repitiendo, cuando esto sucede yo
reclamo mi derecho a no ser incluida, junto con muchas otras mujeres en dichos
que nos quitan capacidades (y este es uno relativamente superficial),
curiosamente las mujeres que repiten este dicho se dicen buenas conductoras de
autos (sugiero agachar la cabeza, abrir un poco tu blusa y recordar que también
eres una mujer), esto es como escupir para arriba… pero seguimos sin darnos
cuenta… no todavía.
¿Ustedes creen que lo que nos han dicho, todo es cierto? ¡Pues no! No es
cierto que somos secundarias en los papeles del cine y la televisión, ni que
somos incompletas sin un hombre, no es cierto que no servimos si hemos decidido
no tener hijos, ni que dios, el papa, los sacerdotes, ministros, jueces,
presidentes han tenido el derecho de gobernar y dictar porque son hombres y su
capacidad les permite dirigir el mundo, NO-ES-CIER-TO…
Este mundo que a través de los medios de comunicación y una organización
patriarcal en la que el hombre rige, crea leyes y mandatos ha permitido que un
porcentaje altísimo de mujeres hayamos sufrido algún tipo de violencia durante
nuestra vida y se vea como algo normal (consulten las estadísticas del Banco Mundial).
La llamada violencia doméstica, (como si por ser dentro de una casa o una
familia no nos importara a todas y todos) se ha convertido en un asunto de
salud que nos afecta a todas y todos, aunque las que sean golpeadas mayormente
seamos las mujeres.
Los hombres… de ustedes esperamos que entiendan, sabemos que es difícil,
porque no lo han padecido y, lamentablemente son quienes violentan… sabemos que
también han crecido en un mundo machista, pero entiendan que nosotras hemos
llevado la peor parte.
Por último… con la fortuna que muchas mujeres hemos tenido de poder
acceder a una educación y tener una voz en distintos foros… ¿no creen que sería
más cómodo y fácil para nosotras festejar, irnos a comer y a divertirnos? Si,
si sería más fácil, pero no solidario, sería más fácil pero no comprometido
socialmente porque, si nosotras no hablamos por las mujeres con menos recursos,
con menos posibilidades, con menos información, ¿quién va a hacerlo?
Otro año más para con-memorar, para recordar que no es tiempo de
celebrar… no todavía.

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